INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Resultados
funcionales en pacientes con luxación
acromioclavicular tratada con estabilización coracoclavicular y
cerclaje acromioclavicular
Fernando M. Lossada Finol,
Julio Carruyo Avila
Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital
Coromoto de Maracaibo, Venezuela
RESUMEN
Introducción: El tratamiento de las luxaciones acromioclaviculares con un sistema de estabilización coracoclavicular con suturas de alta
resistencia logra reducir la luxación y mantener estable la articulación
acromioclavicular, aunque existen modificaciones que suman otras técnicas
quirúrgicas (cerclaje acromioclavicular) para estabilizar en diferentes planos.
Objetivo: Evaluar los resultados funcionales, las escalas funcionales y las complicaciones en pacientes con luxaciones acromioclaviculares tratadas
con estabilización coracoclavicular y cerclaje acromioclavicular. Materiales y Métodos: Se evaluó prospectivamente a 42 pacientes con luxación acromioclavicular tipos
IIIb, IV y V, con menos de 2 semanas
de evolución y traumáticas. Se excluyó a pacientes con fracturas asociadas e inestabilidad glenohumeral. Se utilizaron la escala analógica
visual y la escala de Constant-Murley. Resultados: La edad de los pacientes era de 31.26 ± 10.7 años, y predominaba el sexo femenino
(54,8%). El 71,4% pasó de tener dolor intenso (7-10 puntos) a no sentir
dolor (0 punto) después del procedimiento quirúrgico. El puntaje de la escala de Constant-Murley (1,17 ± 0,37) antes y
(3,88 ± 0,32) después del tratamiento mejoró la condición clínica del paciente. Conclusiones: La técnica de estabilización
coracoclavicular con cerclaje acromioclavicular se considera una opción válida
que permite obtener buenos resultados funcionales en pacientes con luxaciones
acromioclaviculares tipos IIIb, IV y V
agudas, con mejoría de los puntajes.
Palabras clave: Luxación acromioclavicular; puntajes funcionales; estabilización coracoclavicular; cerclaje acromioclavicular.
Nivel de Evidencia: IV
Functional Outcomes in Patients
with Acromioclavicular Dislocation Treated with Coracoclavicular Stabilization and
Acromioclavicular Cerclage
ABSTRACT
Introduction: The treatment of acromioclavicular
dislocations using a coracoclavicular stabilization system with high-strength
sutures achieves reduction of the dislocation and maintains acromioclavicular
joint stability. However, some
modifications incorporate additional surgical techniques, such as
acromioclavicular cerclage, to provide stabilization in different planes. Objective: To
evaluate functional outcomes, functional scores, and complications in patients with acromioclavicular dislocations treated with
coracoclavicular stabilization and acromioclavicular cerclage. Materials and Methods: Forty-two patients
with traumatic type IIIb,
IV, or V acromioclavicular dislocations of less than 2 weeks’ duration were prospectively evaluated. Patients with associated fractures or glenohumeral instability were excluded. The Visual Analog
Scale and the Constant-Murley score
were used. Results: The
mean
age was 31.26 ± 10.7 years, and
most patients were female (54.8%). After surgery, 71.4% of patients went from
experiencing severe pain (7-10 points) to no pain (0 points).
The Constant-Murley score improved from 1.17 ± 0.37 before
treatment to 3.88 ± 0.32 after treatment, reflecting an improvement in the patients’ clinical condition. Conclusions: Coracoclavicular stabilization with acromioclavicular cerclage is a valid
treatment option that provides good functional outcomes
and improved scores
in patients with acute type IIIb, IV, or V
acromioclavicular dislocations.
Keywords: Acromioclavicular dislocation; functional scores; coracoclavicular stabilization; acromioclavicular cerclage.
Level of Evidence: IV
Poder clasificar la luxación acromioclavicular, conocer las estructuras afectadas y los diferentes desplazamientos hacen posible
indicar el tratamiento quirúrgico adecuado que reduzca y controle la inestabilidad (vertical, horizontal y rotatoria).1,2
Las diferentes técnicas quirúrgicas para tratar una luxación acromioclavicular
han sido eficaces y brindan una reducción estable.3-6
El
tratamiento quirúrgico para esta enfermedad está orientado a reducir la
luxación acromioclavicular anatómicamente y reparar las estructuras lesionadas,
en los tipos IIIb (Comité de Miembro Superior de la ISAKOS), IV, V y VI
(clasificación de Rockwood)1 se utilizan técnicas para estabilización
dinámica de la articulación acromioclavicular mediante suturas, injertos,
cintas, tornillos, anclas o botones, que pueden ser asistidas por cirugía
artroscópica, y que logran una estabilización segura.3-6
Adicionar
la artroscopia de hombro en la reparación de una luxación acromioclavicular
sirve para identificar cuadros patológicos asociados en la articulación
glenohumeral y poder tratarlos.7-9 La
estabilización coracoclavicular con suturas
de alta resistencia logra reducir
la luxación y mantener estable
la articulación acromioclavicular, aunque existen
modificaciones que suman otras técnicas quirúrgicas (cerclaje
acromioclavicular) para estabilizar en diferentes planos.3,8,10
Una de las alternativas quirúrgicas propuestas para el manejo de los pacientes con una luxación acromioclavicular es la estabilización coracoclavicular combinada con un cerclaje acromioclavicular. Si bien con esta técnica, se logran buenos
resultados para las luxaciones tipos IIIb, IV y V, estabilizando tanto el plano vertical, como el horizontal y el rotatorio, reduciendo el riesgo de inestabilidad y pérdida de la reducción
de la luxación acromioclavicular.3,8,11,12
El objetivo de este estudio fue evaluar los resultados funcionales, los puntajes y las complicaciones en pacientes con
luxaciones acromioclaviculares tratadas con estabilización coracoclavicular y
cerclaje acromioclavicular.
Se llevó a cabo un estudio
de tipo explicativo, prospectivo. Se realizó una cirugía que consistió en estabilización
coracoclavicular más cerclaje acromioclavicular en pacientes con luxación
acromioclavicular. La muestra estaba formada por 42 pacientes. En todos los
casos, se utilizó la artroscopia de hombro diagnóstica. Se incluyó a todos los
pacientes con luxación acromioclavicular tipos IIIb, IV y V, que habían sufrido
un episodio traumático. Se excluyó a dos pacientes con fracturas asociadas,
inestabilidad glenohumeral y que no tenían evaluaciones clínica y radiológica
completas al final del seguimiento.
Esta investigación fue aprobada por el Comité
de Ética de la institución hospitalaria.
Se evaluó a los pacientes
antes y después del procedimiento quirúrgico. Durante la anamnesis, se recogió
información sobre la edad, el sexo, la actividad deportiva, la clasificación de
la luxación acromioclavicular y las complicaciones. En el examen físico, los
pacientes tenían dolor en el hombro y signo de la tecla positivo para luxación
acromioclavicular. Se confirmó el diagnóstico con radiografías anteroposterior
de hombro y proyección de Alexander. Se examinó el manguito rotador
y la porción larga del bíceps con una ecografía
para buscar lesiones asociadas; también, se aplicaron
la escala analógica visual (EAV) y la escala de Constant-Murley.
Los pacientes otorgaron
su consentimiento informado. Se los ubicó en posición de silla de playa, con
bloqueo del plexo braquial a nivel interescalénico guiado por ecografía y
anestesia general, previa asepsia y antisepsia, y colocación de campos
estériles.
El procedimiento estuvo a cargo
de un cirujano de hombro.
Mediante una artroscopia de hombro diagnóstica, se verificó la presencia de lesiones asociadas. A continuación, se inició la
esqueletización a la coracoides de lateral a
medial respetando el tendón conjunto y se colocó el paso de la cinta de
polietileno de 2 mm de ancho de alta resistencia, en la región subcoracoidea de
medial a lateral.
Se
realizó un abordaje superior al hombro de aproximadamente 4 cm sobre la
articulación acromioclavicular, con tunelización clavicular en sentido anteroposterior bajo visualización directa
de 2,7 mm a 2 y 4 cm del margen
lateral de la clavícula, respectivamente. Se recuperó el cabo medial de la
cinta en el túnel clavicular lateral y el cabo lateral de la cinta en el túnel
clavicular medial obteniendo una configuración en 8. Se hiperredujo manualmente
la luxación acromioclavicular en la región supraclavicular corroborado por
radioscopia y se anudó en la región clavicular posterior (Figura).
Después se tunelizó el acromion de lateral a medial bajo visualización radioscópica y se procedió
al paso de un cabo de la cinta
de medial a lateral mediante un PDS, anudando y logrando la estabilización
acromioclavicular (Figura). Se cerró por
planos hasta la piel. Se inmovilizó a los pacientes con un cabestrillo por 21
días y luego iniciaron los ejercicios pasivos hasta la sexta semana.
En el
posoperatorio, el puntaje de la EAV fue <3 y la escala de Constant-Murley
arrojó excelentes resultados por encima de los 80 puntos, a los 3, 6, 9, 12 y 24 meses.
Asimismo, se realizaron controles radiológicos con proyección
anteroposterior de hombro sin pérdida de la reducción, con un seguimiento a los
3, 6, 9, 12 y 24 meses.
La información se resumió
en tablas estadísticas, utilizando como medidas de análisis, frecuencias
absolutas y relativas, en forma de porcentaje. Se utilizó la estadística
descriptiva aplicando la media y la desviación estándar en las variables de tipo escala.
Se aplicó estadística inferencial para demostrar la hipótesis de investigación, utilizando la prueba de la t de Student
para muestras relacionadas e intervalos de confianza del 99%. Se emplearon los programas estadísticos SPSS, versión
25 y Excel para Windows.
En la Tabla 1, se muestran los datos generales de los
pacientes con luxación acromioclavicular sometidos a estabilización
coracoclavicular y cerclaje acromioclavicular. Este tipo de lesión predominó en
el sexo femenino (54,8%) y fue más frecuente en quienes practicaban actividad
deportiva (ciclismo 40,5%, fútbol 9,5%).
El tipo de luxación
acromioclavicular más frecuente fue el V (54,8%). A todos los pacientes, se les había
realizado un tratamiento quirúrgico mediante reducción cruenta más estabilización coracoclavicular y cerclaje
acromio-clavicular, asistida con artroscopia de hombro (Tabla 2). La mayoría (88,1%) no sufrió
complicaciones. El 9,5% tuvo dehiscencia de la sutura y el 2,4%, una infección
del sitio quirúrgico.
Antes del procedimiento, el 83,3% de los pacientes
tenía un puntaje
<50 (malo); en tanto que, después, el valor
cambió casi en igual proporción (88,1%) a un puntaje de 88-100 (excelente). Cabe destacar que el 71,4% tuvo un cambio
según la escala
de Constant-Murley de <50 puntos
(malo) a 88-100
puntos (excelente), con un seguimiento a los 3, 6, 9, 12 y 24 meses
(Tabla 3).
El tratamiento quirúrgico modificaba la valoración clínica
del paciente al aplicarse la escala de Constant-Murley:
1,17 ± 0,37 antes del tratamiento y 3,88 ± 0,32 a los 3, 6, 9, 12 y 24 meses de
la cirugía. Al evaluar el motivo del
cambio, se obtuvo que el tratamiento aplicado mejoró la condición clínica del
paciente (p <0,001) (Tabla 4).
Otro indicador utilizado para evaluar
la eficacia del tratamiento quirúrgico fue la EAV. Se comparó
la intensidad del dolor antes y después del tratamiento. Antes predominaba el dolor intenso
(7-10 puntos) en el 83,3%, mientras
que, después, un paciente no manifestó dolor. Se debe destacar que el 71,4%
pasó de dolor intenso (7-10 puntos) a no sentir dolor (0 punto) durante un
seguimiento a los 3, 6, 9, 12 y 24 meses (Tabla 5).
Se
demostró el cambio de la intensidad del dolor antes (1,12 ± 0,32) y después
(3,38 ± 0,37) del tratamiento quirúrgico, utilizando la EAV, para valorar la
presencia de cambio en relación con el dolor durante los 24 meses posteriores a
la cirugía (Tabla 6).
En este estudio, la edad
media de los pacientes fue de 31.26 ± 10.7 años de desviación estándar, y
predominó el sexo femenino (54,8%),
en quienes practicaban ciclismo, y la luxación acromioclavicular tipo V fue la más frecuente (54,8%).
Estos resultados no coinciden con los de Boström y cols., quienes
incluyeron a 124 pacientes, con una
edad media de 40 años (rango 18-64) y un 91% del sexo masculino, 61 de ellos tenían una luxación acromio-clavicular.13 Esto indica
que los adultos tanto hombres
como mujeres pueden
sufrir una luxación
acromioclavicular. En esta investigación, todos los pacientes fueron
tratados mediante reducción cruenta más estabilización coracoclavicular, cerclaje
acromioclavicular asistido con artroscopia de hombro. Las complicaciones fueron:
dehiscencia de la sutura (9,5%) e infección del sitio quirúrgico (2,4%). Saier y cols. demostraron biomecánicamente que solo la
reconstrucción combinada de la articulación acromioclavicular y coracoclavicular podría restaurar adecuadamente la estabilidad fisiológica
horizontal de la articulación acromioclavicular, lo cual coincide con nuestro
estudio al aplicar esta técnica.4 Por
su parte, Gaytán y cols. utilizando
un sistema de anclaje doble botón en las luxaciones acromioclaviculares, no tuvieron complicaciones, a diferencia de los resultados obtenidos en nuestro
estudio, esto pudo estar relacionado con que algunos
pacientes no acudían a tiempo para las curaciones posoperatorias.14
En un estudio de Natera-Cisneros y cols., se evaluó a 10 pacientes con luxación acromioclavicular y se observó una mejoría significativa respecto
a los valores preoperatorios en la EAV (de 5,2 ± 2,40 a 1,7 ± 2,07) y la escala de Constant-Murley (95,6 ± 3,28 y 9,2 ±
0,67, respectivamente).9
Asimismo, Pan y cols. analizaron a 179 pacientes
y asociaron el uso de la cinta con un puntaje de la EAV significativamente menor para el dolor y sin diferencias significativas en cuanto al puntaje
de Constant-Murley.15 Esto coincide con
los hallazgos de esta investigación, donde el 71,4% pasó de dolor intenso (7-10
puntos) a no sentir dolor (0 punto) tras la cirugía, mientras
que el puntaje de Constant-Murley cambió de <50 (malo) a 88-100 (excelente) en el 71,4% de los casos.
Consideramos que las limitaciones del estudio son el corto
seguimiento, además de la falta
de un grupo de control tratado con otra técnica
quirúrgica para realizar las comparaciones pertinentes.
La técnica de estabilización coracoclavicular con cerclaje
acromioclavicular se considera
una opción válida que
permite obtener buenos resultados funcionales en pacientes con luxaciones acromioclaviculares tipos IIIb, IV y V agudas, con mejoría mantenida de los
puntajes.
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ORCID de J. Carruyo Avila: https://orcid.org/0000-0002-6995-6292
Recibido el 22-5-2024. Aceptado luego de la evaluación el 24-3-2026 • Dr. FERNANDO
M. LOSSADA FINOL • fmlf73@gmail.com • https://orcid.org/0000-0003-0828-2164
Cómo citar este artículo: Lossada Finol FM,
Carruyo Avila J. Resultados funcionales en pacientes con luxación
acromioclavicular tratada con estabilización coracoclavicular y cerclaje acromioclavicular. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2026;91(4):299-305. https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.4.1968
Información
del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.4.1968
Fecha
de publicación: Agosto, 2026
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